ASÍ ES COMO UNA COPA DE VINO PUEDE AYUDARTE A QUEMAR GRASAS

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Ya está aquí enero. Con su cuesta, sus rebajas y tus kilos de más. Aún no se han acabado las fiestas y tú ya estás echando cuentas del tiempo que vas a tener que estar a régimen si quieres llegar a verano luciendo palmito.

Y ahora es cuando te estarás preguntando, y el vino ¿qué pinta exactamente en todo esto? Bien, pues pinta, y mucho. Siempre con moderación, claro. De sobra conocidos son los efectos positivos de nuestra bebida más internacional para la salud, entre ellos la batalla contra las células de grasa. Son varios los estudios científicos que demuestran que tomar una copa de vino al día puede ayudar a adelgazar o, al menos, a controlar el peso.

Un estudio de la Universidad Estatal de Oregón, capitaneado por el bioquímico Neil Shay, estudió la reacción de un grupo de células humanas creadas en laboratorio a la exposición de cuatro compuestos naturales presentes en las uvas, entre ellos el ácido elágico. Este polifenol redujo drásticamente el crecimiento de las células de grasa, frenando también la aparición de otras nuevas.

wine-of-all-colorsEn el estudio se especificaba que, si bien está claro que una copa de vino en sí no nos ayudará a adelgazar de forma directa, sí que puede ayudarnos a quemar mejor la grasa, especialmente en el hígado. Es este órgano el que procesa la mayor parte del alcohol que ingerimos, provocando un aumento de las grasas en él. Pero esto no siempre nos hace engordar. Si engordamos o no dependerá, en parte, de los hidratos que comamos para acompañar el vino.

Y es aquí donde entra en juego otro estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Harvard que, mediante el estudio de una muestra de 20.000 mujeres durante 13 años, llegaron a la conclusión de que aquellas que tomaban una copa de vino al día reducían de manera considerable sus probabilidades de padecer obesidad. ¿Por qué? Al parecer, porque el vino podría reducir el antojo de alimentos dulces o altos en grasas durante la noche. Al sustituir éstos por una copa de vino, la necesidad que muchas de ellas tenían de ingerir dulces al final del día, desaparecería.

En cualquier caso, como siempre, lo más importante es seguir una dieta equilibrada, como es la dieta mediterránea, así como hacer ejercicio. El vino también podrá tener su hueco. Eso sí, siempre con moderación.