BACH, UNA BODEGA CON MÁS DE UN SIGLO DE HISTORIA

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La historia de Bach se remonta al año 1915. Fue entonces cuando dos hermanos, Pere y Ramon Bach i Escopet, gracias a los beneficios obtenidos con el comercio del algodón, pudieron invertir y poner en marcha su propia bodega en el Penedès.

La bodega comenzó a levantarse en 1918 y aún hoy es un símbolo de la arquitectura vinícola. El arquitecto José María Sala visitó las principales zonas de producción vinícola de Italia y Francia buscando inspiración para su obra, para la que acabó optando por el eclecticismo arquitectónico. Así, la bodega aúna las proporciones y el ritmo renacentista de la Toscana con un aire mediterráneo más blanco y soleado. El patio interior recuerda a Andalucía al tiempo que se difumina entre el clasicismo de las columnas y la bóveda acristalada que lo cubre. En el interior, las instalaciones combinan la elegancia aristocrática con la colorista cerámica mediterránea.

Con la idea de hacer vino destinado al envejecimiento, los hermanos Bach hicieron construir una cava de 95 metros e instalaron en su interior 1.000 barricas de roble. Sus primeras botellas llegaron a estar presentes en la Exposición Universal de Barcelona de 1929.

Tras la Guerra Civil, donde murió uno de los hermanos, Ramon, la bodega fue vendida. Después de pasar por las manos de varios propietarios, en 1975 Bach pasó a formar parte del grupo Codorníu que ha sabido mantener el espíritu de los hermanos Bach: calidad, originalidad y personalidad en todos sus vinos y cavas.

 

Bach Viña Extrísima Tinto

Una de las líneas de vinos de Bach son los Viña Extrísima, un nombre que es todo un homenaje al pasado textil de los hermanos: ‘extrísimo’ es el nombre con el que se conocía el algodón de primera calidad traído de Egipto e India.

Su Bach Viña Extrísima Tinto es un coupage elaborado a base de Cabernet, Merlot y Tempranillo de un intenso color rojo brillante. En nariz presenta una amplia gama de recuerdos que van desde frutas como la ciruela a notas balsámicas especiadas y toques de cedro.

De entrada suave y envolvente en boca, es un vino equilibrado, cálido, con taninos suaves y buena persistencia. Un tinto polivalente que marida con una gran diversidad de platos, desde verduras y carnes guisadas hasta pescados como el bacalao y el atún, arroces, embutidos o quesos semicurados.