BERTSOLARI, EL VERMUT QUE HOMENAJEA A LA CULTURA POPULAR

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Bertsolari: improvisador popular de versos en euskera. Literalmente versificador.

Los bertsolaris se dedican a componer y cantar bertsoak, o lo que es lo mismo, versos en euskera. La característica principal de estos trovadores de nuestros días es que su técnica se basa en la improvisación, siguiendo unas reglas de rima y métrica concretas.

Se trata de una tradición popular muy arraigada en la cultura vasca. Es habitual ver algunas de estas “actuaciones” en bares y sidrerías, al tiempo que existen campeonatos de bertsolarismo e incluso escuelas para aprender su técnica.

El vermut Bertsolari nace precisamente como homenaje a toda esa cultura y saber popular. Y ¿por qué un vermut? Pues porque también el vermut es una bebida popular, con una gran tradición que, desde hace unos años, está viviendo una nueva edad de oro gracias a la proliferación de vermuterías y el rejuvenecimiento de las bodegas de toda la vida.

El vermut

La palabra vermut -o vermú- es una acepción de wermut, palabra alemana que significa ajenjo. Los orígenes de esta bebida se remontan a Hipócrates, médico de la Antigua Grecia, considerado por muchos como el padre de la medicina. Fue él quien inventó lo que se denominó “vino hipocrático”, es decir una mezcla de vino con flores de ajenjo. No es hasta el siglo XVI que adopta el nombre de la planta (wermut) y pasa a ser denominado como lo conocemos hoy en día. Durante el siglo XVIII se pone de moda entre la nobleza piamontesa, y es aquí, en la frontera franco-italiana, donde comienza la producción industrial del vermut, añadiéndole muchos más ingredientes y especias venidas incluso de Oriente.

bertsolari

El vermut Bertsolari

Producido por I Tant Vins, Bertsolari es una bebida aromatizada preparada a base de vino, azúcar, alcohol y una maceración de hasta 40 botánicos entre los que destacan algunos amargos como el ajenjo y el cardo santo; aromas mediterráneos como el tomillo, el romero o el azafrán; aromas lejanos como el jengibre o el lirio de Florencia; y frutos como la piel de naranja o el limón.

El resultado es un vermut con un característico sabor dulce a la vez que amargo y aromático. Ese que apreciamos tanto las mañanas de invierno al sol junto a unas olivas y unos buenos berberechos. Y es que si algo nos ha devuelto esta reinstaurada cultura del vermut es la de salir de casa el fin de semana, dejar atrás la rutina y disfrutar de la ciudad en la mejor compañía.