¿CÓMO SE CATA UN VINO?

Comments off 205 Views0


Si eres un amante del vino, es posible que hayas asistido en alguna ocasión a una cata de vinos en alguna visita a bodegas, o incluso que hayas hecho algún pequeño curso de iniciación a la cata de los que se organizan, por ejemplo, en centros cívicos.

Si, en cambio, eres de los que aún no han dado ese primer paso, en este post vamos a darte cuatro indicaciones básicas para que sepas por dónde empezar en esto de la cata de vinos.

Antes de nada, ¿qué significa exactamente catar un vino? Se trata de un análisis sensorial en el que se realiza un examen organoléptico para tratar de explicar un vino. Los sentidos que intervienen en la cata son la vista, el gusto y el olfato, que son los que nos ayudarán a interpretar el vino.

A la hora de prepararse para catar un vino, hay algunos aspectos que es importante tener en cuenta, como por ejemplo el ambiente en el que vayamos a catar. Debe ser una sala sin olores, con una temperatura aproximada de 20º y, a ser posible, con luz natural. También es importante la hora en la que vamos a catar. Si bien es cierto que no es imprescindible hacerlo en estos horarios, las horas óptimas son entre las 9 y las 10 de la mañana, y las 16h y las 18h. No comer nada durante la cata y no enjuagarse la boca con agua son otras de las recomendaciones para que la cata sea efectiva.

Obviamente la temperatura de los vinos es también muy importante. Lo ideal es que los blancos se sirvan entre los 10-12º, los rosados entre los 12-16º y los tintos entre los 14-16º, excepto si son muy tánicos, que se servirán entre los 16-18º.

Una vez que tenemos estos aspectos controlados, podemos empezar la cata, que constará de las siguientes fases:

  • Servimos el vino, unos 50ml.
  • Hacemos un primer contacto por vía nasal.
  • Observamos el color y el brillo.
  • Bebemos un sorbo, manteniendo el vino unos 5 segundos en la boca para que la llene y podamos apreciar la existencia de CO2. Lo notaremos por el picor en la lengua.
  • Expulsamos un poco de aire por la boca y hacemos la apreciación olfativa retronasal.
  • Expulsamos el vino, o bien nos los tragamos, como cada uno prefiera.
  • Tomamos nota de las primeras impresiones en función de lo analizado hasta el momento: gusto y retrogusto.
  • Volvemos a oler el vino y lo comparamos con el recuerdo del primer contacto olfativo.

En la publicación sectorial Vinetur encontramos estos dos gráficos que os serán de utilidad para progresar en vuestro acercamiento a la cata de vinos. Ahora ya solo queda practicar.