CONGELAR EL VINO, LA MEJOR IDEA PARA APROVECHAR EL QUE SOBRA EN UNA BOTELLA

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Ahora mismo estamos seguros de que habrá varios sommeliers, enólogos y amantes del vino en general llevándose las manos a la cabeza: ¿Congelar el vino? ¿Pero qué sacrilegio es ese?

Bien, que nadie se asuste, porque se trata de una estupenda idea, pensada precisamente para no desperdiciar ni una sola gota de vino. La idea es muy sencilla: a todos nos ha pasado alguna vez que abres una botella de vino y acaba sobrando un poco. ¿Qué hacer con ese resto? ¿Tirarlo? ¡Ni hablar! ¿Guardar la botella abierta? Perderá facultades. Entonces… ¿qué? Pues aquí es donde entra en juego la brillante idea de Karen, una blogger -y ex estrella televisiva- canadiense.

vino-congelado-aribau-02Como ella misma explica en su blog, le encanta cocinar con vino, pero claro, la mayoría de sus recetas sólo necesitan una pequeña cantidad de éste, por lo que abrir una botella sólo para cocinar era un gran desperdicio. En su caso, el pensamiento fue: ‘quiero vino para cocinar, pero no quiero abrir una botella entera’. El nuestro es a la inversa: ya que he abierto la botella y me va a sobrar un poco, ¡salvémoslo! Y en eso estamos. Congelar el vino en las clásicas bandejas de hielos es la opción perfecta para después tenerlo disponible para cocinar.

Si te decides a hacerlo, solo hay dos cosas que debes tener en cuenta: primero, no te asustes si ves que no se ha congelado del todo. El vino, a diferencia del agua, no llega a congelarse al 100%, aunque sí queda lo suficientemente duro como para que puedas mover las bandejas sin problema, o incluso para que los saques de éstas y los guardes en una bolsita de congelados. Por otro lado, es recomendable medir cada una de las porciones para asegurarnos después que los cubitos tienen la cantidad de líquido que necesitamos.

Y dicho esto, ¡a probar! Si alguien se anima, ya nos contará qué tal… ¡Ah! Y a la hora de decidir qué tipo de vino congelar, sin problema, cualquiera es apto para ello, desde los blancos a los espumosos.