HERÈNCIA ALTÉS, UN HOMENAJE A LA FAMILIA Y LAS RAICES

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Núria Altés decidió en 2010 fundar Herència Altés como un homenaje a sus recuerdos de infancia, a su familia y en especial a su abuelo. En tan solo tres años de vida, la marca obtuvo tal éxito que permitió a sus creadores levantar su propia pequeña bodega en el pueblo natal de la familia, Batea, en la comarca catalana de la Terra Alta.

La gama inicial de cuatro vinos con la que empezaron de la mano del enólogo francés Claude Gros, ha pasado a ser hoy en día de nueve, y las fincas cultivadas son ya tres. Un total de 60 hectáreas en las que predominan las viñas viejas y que se trabajan siguiendo prácticas de cultivo ecológicas y sostenibles con el medio ambiente.

Pero, además de crecer en número de vinos elaborados y hectáreas de viña cultivadas, Núria y su marido han visto crecer su proyecto hasta lo que es hoy: una bodega con una superficie de 4.400 m2 que se ha convertido en todo un referente en la zona.

Rodeada de viñas viejas, gran parte de la bodega es subterránea para facilitar su integración en el entorno. Sus modernas instalaciones funcionan, además, gracias a energías renovables, garantizando la insolación térmica natural o el reciclaje del agua de lluvia.

En la zona subterránea se encuentra la sala de crianza, proporcionando así la temperatura y la humedad perfectas durante todo el año, y dando lugar a vinos serenos, pulidos y amables.

 

Benufet

Uno de esos vinos es Benufet, un 100% Garnacha Blanca, la variedad emblema de la Denominación de Origen Terra Alta en la que se encuentra enmarcada la bodega. El nombre hace referencia a la finca de la que procede la Garnacha con la que se elabora. Viñas viejas plantadas en los años 50 y que son cuidadas de forma manual y trabajadas siguiendo principios ecológicos.

El resultado es un vino de una alta concentración y de una finura excepcional. En nariz juega entre la fruta blanca en flor y la fruta blanca madura, con recuerdos a madera. De textura ancha y envolvente, es un vino carnoso pero fresco, de acidez intensa, largo y profundo. Un vino blanco de los denominados gastronómicos, y que será el acompañante perfecto para un arroz cremoso este fin de semana.