IN MEMORIAM

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La familia ARIBAU está de luto.

Nos ha dejado nuestro compañero Jordi Gracia. Se subió a ese tren sin retorno al que todos estamos destinados en esta vida.

Partió de nuestro lado el pasado día 11 de Septiembre, como haciéndonos un guiño, como para dejar bien claro cuánto amaba su tierra.  A partir de ahora la celebración de la Diada tendrá para nosotros un doble sentido, un cierto sabor agridulce.

A todos aquellos que nos estáis haciendo llegar vuestras condolencias, gestos de cariño y de apoyo, sabed que vuestras palabras de aliento nos ayudan, nos reconfortan, y nos animan a seguir adelante. En nombre de toda la familia ARIBAU, muchas gracias.

Cuando pensamos en Jordi, una de las primeras palabras que nos viene a la mente es INCONDICIONAL. Desde el primer minuto. Qué digo, ¡desde el primer segundo! Para lo que hiciera falta, y cuando hiciera falta. Diríase que tenía vocación de servir de pilar de apoyo a cuantos le rodeaban.  Y en ARIBAU no somos excepción. Sabía de todo. Su abultado currículum mostraba una formación académica admirable por lo extensa y profunda. Dominaba infinidad de asuntos y temas, encontraba soluciones… Ha sido un verdadero lujo poder contar con semejante colaborador profesional.

Y por si el aspecto profesional fuera poco, el tiempo compartido acabó convirtiendo nuestra relación con él en fuerte y profunda amistad.  Eventos, celebraciones, muchos mediodías de menú o “bocata”, proyectos de futuro, largas conversaciones, momentos compartidos. Su familia, el camino de Santiago, el Reiki, espiritualidad, películas, libros… Y por supuesto cuentas de resultados, análisis financieros y proyecciones de futuro a tutiplén. Siempre impecables. Amistosamente le llamábamos “Tío Gilito”, y los días de liquidación de cobros hacía honor a su apodo contando billetes que luego ordenaba meticulosamente antes de llevarlos a ingresar al banco, en pulcros paquetes, y con todos los billetes presentados en el mismo sentido.

Otra palabra para describir a Jordi es sin duda BUENO. Buena persona. Bondad de esa que se traduce en honestidad sin falla, en disponibilidad permanente, en emociones a flor de piel, en mirada clara y abrazo seguro, en fidelidad a prueba de bomba.

Jordi sabía bien la fragilidad de la vida. “La vida et pot canviar en una collonésima de segon”, solía decir. ¡Pues vaya si nos lo ha demostrado! De la noche a la mañana nos ha cambiado nuestro mundo. Ahora ya todo sabe diferente. Y al mismo tiempo, nos ha vuelto a recordar cómo diferenciar lo importante de lo superfluo. A valorar cada minuto, cada precioso minuto que pasamos con las personas que nos rodean.

Si ahora comenzáramos a lamentarnos por no haberle apreciado lo suficiente en vida, mentiríamos. Por fortuna siempre fuimos muy conscientes del privilegio que suponía poder contar con su presencia y su ayuda. Compartimos la sensación de vacío y orfandad con todos los que le han conocido y tenido la inmensa fortuna de compartir un espacio de vida con él.

Pero se fue. Dicen que morir es como mudarse, pero a una casa todavía más bella que ésta.  Nosotros desde aquí queremos desearle a Jordi BUEN CAMINO. Sabemos que reconocerá la frase, puesto que la habrá escuchado y pronunciado cientos de veces en sus recorridos hacia Santiago.

También queremos darle las GRACIAS. Sentidas desde lo más profundo del alma. La gratitud, como todos los sentimientos nobles, no tiene fronteras. Confiamos en que Jordi, allá donde esté, pueda percibirla.

Buen Camino, Jordi. Despliega tus nuevas alas y navega tranquilo. Sabremos mantener el pabellón bien alto. No solamente nos lo has dejado todo en orden, sino que sabemos que desde tu nuevo hogar nos sigues ayudando. No te defraudaremos.  Buen Camino, Jordi.

Gracias Jordi. Tu ejemplo y tu sabiduría nos hacen mejores. Tu recuerdo nos acompañará siempre. Gracias Jordi, y hasta siempre.

Descansa en paz.

Mariana González