‘KRIPTA’, UN PROYECTO PERSONAL HECHO CAVA

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Cuando Agustí Torelló Mata, hijo de sastres y músicos, se introdujo en el mundo del cava, era aún muy joven. Ya para entonces tenía las cosas claras. La pasión por su profesión lo convirtió en pionero en el sector, inaugurando en 1953 el primer laboratorio de análisis de vinos en Sant Sardurní d’Anoia, la capital del cava.

Gracias a la dedicación de la familia, la empresa empieza a elaborar sus cavas. Vinos con personalidad única y arraigados al territorio. Respetuosos con el suelo y el clima, el proceso y la tradición, y manteniéndose fieles a las variedades autóctonas (Macabeo, Xarel·lo, Parellada y Trepat) tradicionales de la zona en la que se afincan, el Penedés.

Con una incansable carrera en el mundo del cava, si hay una fecha clave en el calendario para esta familia, es el año 1979. Tras de 32 años de experiencia, Agustí Torelló Mata decide entonces poner en marcha el que pasa por ser su proyecto más personal: KRIPTA.

KRIPTA es un cava que procede de los mejores viñedos viejos del Penedés. Está elaborado a partir de un cupaje de variedades de las mejores parcelas de Macabeo, Xarel·lo y Parellada, y después de 5 años de larga crianza con tapón de corcho, el bouquet resultante lo sitúa entre los grandes vinos del mundo.

También el diseño de la botella destaca por su originalidad: una botella que recuerda a aquellas antiguas ánforas romanas, cada vez más utilizadas hoy en día en nuevos procesos de fermentación y envejecimiento del vino. La etiqueta, obra del escultor y pintor Rafael Bartolozzi, pone el toque de elegancia final a un cava que es el emblema de una casa histórica en el mundo del vino.