TALAI BERRI: FUSIÓN ENTRE LA HERENCIA FAMILIAR Y LA MODERNIDAD

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Bixente Eizaguirre es el fundador de la bodega Talai Berri. Hijo de una familia con una gran tradición vinícola, decidió crear la bodega después de haber sido uno de los impulsores y fundadores de la Denominación de Origen Getariako Txakolina.

Situada en Zarautz, en las laderas del monte Talai Mendi, la bodega Talai Berri se encuentra rodeada de 12 hectáreas de viñas propias. En los inicios de la bodega se plantaron viñas de variedades autóctonas junto a las que ya se encontraban en la zona, muchas de ellas centenarias. Se buscaron entonces nuevas orientaciones a las plantaciones aprovechando las laderas más soleadas del monte.

La filosofía de la bodega pasa por primar el control del producto hasta el más mínimo detalle, de manera que durante todo el proceso, desde el cuidado de las viñas hasta el resultado final, el factor humano prima sobre el técnico.

Por otra parte, Talai Berri ha sido pionera en la incorporación de los sistemas más avanzados: prensa neumática, control de temperaturas, laboratorio de autocontrol… Además, a día de hoy, la cosecha se trabaja bajo criterios de respeto al medio ambiente, reduciendo al mínimo el uso de productos fitosanitarios y disminuyendo los residuos.

Así, gracias a la innovación, la bodega ha podido mantener su esencia generación tras generación, pero mejorando los procesos de elaboración de sus antepasados. Una fusión entre herencia y modernidad que queda reflejada en sus productos.

 

Txakoli Blanco Talai Berri

El Txakoli Blanco Talai Berri se elabora con las dos variedades autóctonas que tienen plantadas en los viñedos de la bodega: la Hondarribi Zuri, que supone el 90% del viñedo, y la Hondarribi Beltza, que cubre el 10% restante.

Se trata de un vino joven y de graduación moderada, con un toque de acidez que lo hace muy característico. De color amarillo verdoso, tiene un aspecto muy luminoso y una burbuja fina. En nariz presenta aromas complejos con reminiscencias a frutas y notas de hierba fresca. En boca, es un vino seco, equilibrado, con estructura y un retrogusto que nos devuelve las notas frutales.

El vino ideal para acompañar un buen surtido de pintxos en cualquier taberna vasca de la ciudad.