La cocina de invierno invita a disfrutar de platos reconfortantes, sencillos y cálidos. En este contexto, ¿cuáles son los vinos con los que los podemos maridar? Hay que intentar que sean referencias versátiles, fáciles de disfrutar y que encajen en nuestro día a día.
El plato top del invierno: la crema
Uno de los platos estrella del invierno son las cremas, unos platos suaves y reconfortantes que funcionan especialmente bien. Los vinos blancos jóvenes, que tienen unos matices frescos, o bien los tintos muy ligeros, que también aportan un ligero toque de frescor, casarán a la perfección. Son opciones que respetan los sabores del plato, como las cremas o las sopas, y ayudan a disfrutar más, si cabe, cada cucharada.
Un poco de verdura
Con las temperaturas de la época, las verduras al horno son una opción excelente de gastronomía hibernal. Hay que hacer una apuesta por las verduras de temporada como la calabaza, la coliflor, la zanahoria, la berenjena o incluso los últimos boniatos. Si escogemos el horno para su cocción, hace que ganen intensidad de sabor; por ello nos maridarán perfectamente con garnachas jóvenes, tintos de baja graduación, o blancos con algo de cuerpo.
Aunque se trata de un maridaje sencillo, es sabroso y con el que acertaréis seguro.
Platos de cuchara: los guisos
No dejamos de lado la cocina tradicional de invierno: los guisos. Platos como, por ejemplo, un pollo o unas legumbres guisadas, tienen su aquel a la hora de maridar. El objetivo es no eclipsar el plato, sino que el vino sea un complemento que lo acompañe. Así pues, ¿qué vinos elegimos? Tintos con buena acidez o bien vinos que no tengan en exceso notas de madera y de baja graduación.
En definitiva, con la cocina invernal tenemos que buscar vinos que funcionen con varios platos y que podamos disfrutar en nuestra rutina diaria.
Podéis explorar en nuestro catálogo las referencias que mejor encajan para esta época.