CELLERS SCALA DEI: LA VIVA HISTORIA DE LOS VINOS DEL PRIORAT

Comments off 2514 Views1


Hace cientos de años que se cultiva la viña en algunas de las fincas que conforman las bodegas de Scala Dei. Fundadas por las familias que allá por el año 1840 se hicieron con la Cartuja de Escaladei, considerada la primera cartuja de la Península Ibérica y construida por los monjes de la Orden de la Cartuja en el siglo XII, estas bodegas pueden ser consideradas historia viva del vino del Priorat. De aquí salieron las primeras botellas de vino Priorat, en 1878, camino de la Exposición Universal de París, donde consiguieron su primera medalla de oro, que repetirían 10 años después, en la Exposición Universal de Barcelona (1888).

El origen de Cellers Scala Dei se encuentra en la Societat Agrícola La Unió, una sociedad fundada en 1844 para impulsar el cultivo de la viña en las tierras que rodeaban la cartuja, después de la desamortización llevada a cabo por Mendizábal en 1835, que hizo huir a los monjes y que acabó con asaltos a la cartuja y la práctica destrucción de ésta.

 

Cartuja de Scala Dei

La renovación de la bodega

Después de años cultivando estas tierras y produciendo vinos singulares, es en el año 1974 cuando Cellers Scala Dei se refunda y saca al mercado sus primeros vinos “modernos” del Priorat. Después de esta renovación, vinieron muchas otras, como la de 2009, que supuso un nuevo salto adelante gracias a la renovación del equipo técnico y a los cambios en la elaboración de los vinos. Eso sí, aún hoy, los vinos se envejecen en la antigua cava de los cartujanos, que data del siglo XVII. De allí salen vinos muy cuidados y elaborados, que buscan la máxima expresión de cada uno de los terroirs.

Entre esos vinos cabe destacar, por ejemplo, el Pla dels Àngels, una garnacha fresca y fina, o el Prior, la expresión más elevada de los Priorats, un vino estructurado y lleno de aromas en el que las garnachas demuestran todo su potencial. Y es que la garnacha, junto a la cariñena, son las máximas representantes de los vinos de la zona.

Aquí, cada vino tiene su micro universo. Y es que la uva proviene de viñas que pueden ser consideradas pequeños mundos, que nada tienen que ver unos con otros, y que necesitan sus propios cuidados particulares.

Sin duda, un lugar con historia, y que merece la pena visitar. Y qué mejor momento que ahora, con la vendimia, el momento más mágico de todo el ciclo vital del vino.