DESMONTANDO MITOS SOBRE EL VINO

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Todos los hemos oído alguna vez: el vino tinto a temperatura ambiente, los vinos blancos sólo maridan con el pescado, los vinos tintos mejoran con el tiempo…

Sin duda, se han convertido en sentencias que todos asumimos como ciertas por reiteración, pero ¿qué hay de cierto en ellas? Pues la verdad es que bien poco. De hecho, vamos a desmontar algunas de estas falsas verdades:

  • El vino tinto hay que servirlo a temperatura ambiente y el cava muy frío

La expresión ‘temperatura ambiente’ tiene su origen hace siglos, concretamente en los castillos franceses en los que, obviamente, la temperatura era bastante más fresca que la que actualmente podemos encontrar en cualquier piso, que lo normal es que supere los 20º. Dicho esto, lógicamente, el vino tinto no debe servirse nunca a más de 20º. Su temperatura adecuada estaría alrededor de los 16º. Por lo que respecta al cava u otros espumosos, se deben servir entre los 5º y los 8º, ya que si la temperatura es inferior perderán todos sus aromas. Y lo mismo el vino blanco: los 8º es la temperatura ideal.

  • El vino tinto para la carne y el blanco para el pescado

La gastronomía ha evolucionado mucho en estos años, y limitar los maridajes a carne-tinto / pescado-blanco es tremendamente pobre, además de que no siempre funciona. De entrada, para diseñar un buen maridaje debemos tener en cuenta varios factores: intensidad de sabor, cocción, salsas… El objetivo es que vino y comida se complementen a la perfección, sin que ninguno de ellos tape el sabor del otro. Y como no es tarea fácil, vamos a quedarnos con una norma que nos ayudará a salir del paso: platos de sabor fuerte, mejor combinarlos con vinos con cuerpo; y los platos más ligeros con vinos más suaves, independientemente de si son blancos o tintos.

  • Los tintos mejoran con el tiempo; los blancos, mejor del año

Nada tiene que ver una cosa con la otra, o al menos no siempre. Todo dependerá de la forma en la que hayan sido elaborados los vinos. Hay vinos jóvenes blancos y tintos, y en ambos casos son elaborados para ser consumidos de manera inmediata. En cuanto a los vinos con crianza, son más populares los tintos, pero eso no quita que también haya blancos que, por el tipo de uva o por su elaboración, mejoran cuando tienen crianza porque despliegan toda su complejidad. Y siempre sin olvidar que para que un vino mejore con el tiempo es imprescindible que se conserve en las condiciones adecuadas.

  • Los vinos, cuanto más caros mejor

A estas alturas ya sabréis que el precio de un vino es sólo un factor, que en nada determina su calidad. A la hora de establecer el precio de un vino se tienen en cuenta muchos factores: quién hace el vino, el esfuerzo humano invertido en función de la orografía, el precio de la uva en esa añada… Todos ellos son factores que hacen que un vino sea más o menos caro, y si es cierto que un vino más caro no siempre tiene por qué ser mejor que otro más económico, también es cierto que todas estas características harán que su valor sea superior. En cualquier caso, el mejor vino siempre será aquel que más te haga disfrutar al descorcharlo.