PREPARAMOS PASO A PASO UN HELADO DE VINO

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Hoy nos atrevemos con una receta que aparentemente podría parecer dificultosa pero que en el fondo es rápida y sencilla. Además, es perfecta para estos días de verano tan calurosos: un helado de vino tinto o blanco, lo que prefieras, ya que los pasos son casi los mismos.

Para llevar a cabo el helado, puedes usar el vino que más te apetezca. Eso sí, ten en cuenta que necesitarás una botella entera para elaborar la receta. Para los que tengáis dudas, el helado no llevará nada de alcohol, ahora descubriréis porqué. ¡Empezamos!

Ingredientes:

  • 750 ml de vino tinto o blanco

  • 1 ramita de canela o cáscara de limón/naranja/gotas vainilla

  • 400 ml de nata de repostería sin montar

  • 250 ml de leche condensada

  1. En un cazo, pon a ebullición todo el contenido de la botella de vino (750 ml). Si has optado por usar un vino tinto, añádele una rama de canela. En el caso que hayas usado un blanco, puedes añadirle un trozo de cáscara de limón o naranja o incluso unas gotitas de vainilla aromatizada. Una vez alcanzada la temperatura de ebullición, apártalo del fuego y deja que repose. Retira la canela o cáscara de limón o naranja y guarda el contenido en otro recipiente, a poder ser, de vidrio para que enfríe mejor. Déjalo reposar en la nevera durante 24 horas.

 

  1. Utiliza otro recipiente para montar 400 ml nata con la batidora y, sobre todo, no pongas azú Una vez esté al punto de nieve, añade 250 ml de leche condensada y la reducción de vino que habíamos enfriado anteriormente.

 

  1. Mezcla todos los ingredientes bien y guarda el recipiente en el congelador durante un mínimo de 4 horas. Si quieres que tu helado tenga forma de polo, sólo tienes que volcar el contenido en moldes individuales y colocar en medio un palito de madera.

 

  1. Presenta tu helado de vino con alguna decoración para sorprender aún más a tus invitados. Te recomendamos que, si has hecho un helado de vino tinto, lo decores con cualquier fruto rojo como frambuesas, arándanos o con un toque de menta fresca, o si es de vino blanco, con algunos frutos cítricos como la lima, naranja o limó