BODEGAS BORSAO, DEL COOPERATIVISMO A SER DE LOS PRINCIPALES PRODUCTORES DE GARNACHA DEL MUNDO

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Bodegas Borsao tiene sus orígenes a finales de los años 50, cuando se fundó la Cooperativa de Borja (Zaragoza). Pero no es hasta el año 1981 cuando empiezan a comercializar sus propios vinos, y diez años después llegarán las primeras exportaciones.

En 2001 entran nuevos aires con la incorporación de las cooperativas de Pozuelo y Tabuenca, dando lugar a una nueva sociedad: Bodegas Borsao.

La fundación de la nueva bodega será una iniciativa de los 700 socios y el equipo directivo de la época, que apostaran por una redefinición del proyecto, marcando primero las pautas del cuidado de los viñedos, la vendimia y la recepción de la uva, para continuar con la renovación de las instalaciones y un continuo proceso de profesionalización de sus viticultores, que hoy en día son 375.

La capacidad tecnológica, la modernidad de las instalaciones, el gran potencial de los viñedos y la sensibilidad por el trabajo bien hecho conforman los pilares básicos de Bodegas Borsao, y han ayudado a consolidar la marca como el máximo exponente de la calidad de los vinos amparados bajo la Denominación de Origen Campo de Borja. No en vano, Bodegas Borsao representa el 36% de la superficie de la DO.

El progreso de la bodega la ha llevado a exportar sus productos a los principales mercados internacionales, entre los que destacan Estados Unidos, Alemania, Canadá, Suecia o Japón. El éxito de la exportación es tal que, a día de hoy, el 80% de las ventas de la bodega se concentran en el exterior.

 

Tres Picos Borsao

Entre la amplia gama de vinos de Bodegas Borsao, Tres Picos Borsao es una de las referencias que destacan. Un 100% garnacha que crece en viñedos de entre 35 y 60 años de edad. Con una crianza de 5 meses en barrica nueva de roble francés, este vino de color cereza picota intenso con tonos morados, presenta una gran concentración de aromas de frutas rojas maduras con los matices florales típicos de la mejor garnacha.

En boca, es un vino bien estructurado, que evoca sabores a mora, ciruela y vainilla, con un tanino dulce y sedoso. Perfecto para maridar platos de esos que apetecen ahora que llega el frío, como guisos de carne, carrilleras de cerdo ibérico o unas buenas migas.