CÓMO SE APROVECHAN LOS RESIDUOS DEL VINO

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Los productores de vino generan cada año toneladas de residuos provenientes de la elaboración de sus proyectos vinícolas. Estos residuos (tallos, semillas, pulpa seca y pieles), conocidos popularmente como orujo de uva, acostumbran a terminar en la basura.

Pero no siempre. Hay bodegas que los usan para la destilación y elaboración de aguardientes y licores, o para la elaboración de los apreciados vinos brisados, tan populares en la Terra Alta.

También hay bodegas que lo usan como abono orgánico para las viñas, o incluso empresas que elaboran con estos residuos otro tipo de productos ligados al mundo de la belleza como pueden ser cremas o aceites corporales.

Pero más allá de todos estos usos, un grupo de investigadores de la universidad pública australiana Swinburne se encuentran desarrollando un proyecto para que el orujo de uva sea utilizado directamente en las instalaciones de la propia bodega. ¿Cómo? Mediante la producción de biocombustibles que abastezcan de energía a la bodega para su funcionamiento. De esta forma se ayudaría a las bodegas a aprovechar mejor sus recursos y a convertirse así en bodegas autosuficientes y más ecológicas.

El proyecto de estos científicos australianos se encuentra aún en proceso de perfeccionamiento, pero si todo va según lo previsto seguro será un hito en el mundo del vino.