‘PENJAT D’UN FIL’, DE CAN RODA

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Penjat d’un fil es uno de esos vinos que te endulzan la vida. Está elaborado a base de Pansa blanca de viñas viejas, variedad emblema de la zona en la que se encuentra ubicada la bodega que lo produce, Can Roda, en la Denominación de Origen Alella.

Penjat d’un fil es un vino de color dorado, brillante, con reflejos de color miel y presencia de lágrima densa. Su aroma, propio de la variedad Pansa blanca, presenta una compleja armonía aromática que recuerda a frutas en almíbar como el melocotón o el albaricoque, con toques vegetales frescos, provocando una sensación muy dulce en su conjunto.

Una vez en boca es un vino de paso elegante. Envuelve todo el paladar con su agradable dulzor, y el post gusto resulta complejo, a base de hierbas aromáticas y sutiles toques ahumados.

Y qué decir del maridaje. Como buen vino dulce representativo de la comarca del Maresme barcelonés, es el mejor acompañante para los muchos dulces de proximidad que se elaboran en el territorio: las cocas de Arenys de Mar o de Llavaneres, las galletas laietanas de Mataró, los vitralls de Canet de Mar, la masnovina del Masnou…

 

Sobre la bodega

Can Roda arrancaba su andadura como bodega en 2010, pero con una historia centenaria a sus espaldas: una masía que data de 1864 y unos viñedos octogenarios recuperados del olvido hace solo una década. Ubicada en un paraje natural privilegiado que pertenece al Parque Natural de la Sierra de Marina, su proximidad a Barcelona la convierte en una bodega muy interesante de cara al enoturismo.