AUTÉNTICOS, ARTESANALES Y ATLÁNTICOS. ASÍ SON LOS VINOS DE LA BODEGA GALLEGA ATTIS

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ATTIS es la bodega familiar de los hermanos Robustiano y Baldomero Fariña. Situada en el corazón del Val do Salnés, Pontevedra, y amparada en la Denominación de Origen Rías Baixas, aúna el conocimiento de tres generaciones con el saber hacer de Jean-François Hébrard en la dirección técnica para alcanzar la excelencia, siempre ligados a la tradición pero con la vista puesta en el futuro.

Perfectamente integrada en el entorno, la zona de elaboración y crianza se encuentra situada bajo tierra, escarbada en piedra granítica, consiguiendo así una temperatura estable durante todo el año. Y es que el entorno lo es todo para esta bodega que ha sabido sacarle todo el provecho para dotar de esencia a sus vinos. Unos vinos que ellos mismos definen como auténticos, artesanales y atlánticos.

Auténticos porque parten del respeto a lo autóctono y lo artesanal, así como a las variedades autóctonas. Explorar el potencial de cada variedad está siempre presente en los procesos de elaboración de esta bodega que trabaja respetando las características propias de las variedades empleadas y plasmándolas con franqueza en cada uno de sus vinos.

Todos los procesos de elaboración del vino, desde el cuidado de la viña hasta la vendimia y la vinificación, son artesanales y heredados del contacto directo con la tradición y la cultura del vino: el cuidado con paciencia de los viñedos, la experiencia para tratar con pasión la materia prima y las condiciones para imprimir la tipicidad de la zona atlántica a sus vinos.

Y es precisamente el Atlántico el que dota de esencia a los vinos de esta bodega, aportándoles una alta salinidad. El clima húmedo, las temperaturas suaves y el terruño predominantemente granítico permiten trabajar la viña al ritmo que demanda, sin estrés, alcanzado así expresiones de color, aroma y acidez excepcionales.

ATTIS Mar

La máxima expresión del Atlántico la encontramos en ATTIS Mar. Y es que las aguas atlánticas son las encargadas de mecer este vino 100% Albariño durante seis meses hasta elevarlo a un nivel superior. Allí, a 12 metros de profundidad, alcanza la maduración necesaria, después de otros 6 meses de crianza en bodega.

El resultado es un vino de color amarillo pajizo intenso, limpio y brillante. Un vino fresco, de gran finura y con una acidez muy fresca. Graso y tremendamente amplio, es un vino persistente y salino. La crianza bajo el mar le aporta una evolución fresca y antioxidativa que lo convierte en un vino único y con un gran potencial de guarda.