CAN BAS, MÁS DE TRES SIGLOS DEDICADOS A LA VITICULTURA

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A pesar de que la finca y la explotación agraria en la que hoy se levanta la bodega Can Bas ya existían en la Edad Media, el nombre que ha perdurado hasta nuestros días se remonta al año 1668. Una casa solariega edificada sobre una antigua masía y ubicada en una unidad de producción agrícola dedicada ininterrumpidamente a la viticultura. Con tanta historia a sus espaldas, no es de extrañar que la bodega Can Bas sea hoy un referente en el marco geográfico del Penedès, así como un punto de interés enoturístico.

Para los que hacen Can Bas, el trabajo de la viña y el vino se entiende como un privilegio, pero también como una gran responsabilidad. El privilegio de trabajar en lo que más les apasiona, elaborando vinos únicos que expresan las cualidades de la tierra que trabajan. Auténticos vinos de terruño. Y la responsabilidad de sacar adelante una tierra y un proyecto vitivinícola, escuchando a todos los que intervienen en el proceso, desde el viticultor hasta el enólogo, y siempre con el cliente como referente. Pero también con la responsabilidad de preservar el entorno y de actuar sobre él siguiendo criterios de sostenibilidad medioambiental.

Los vinos que elaboran en Can Bas son siempre vinos genuinos. Cada botella que sale de la bodega refleja la tipicidad del dominio en el que crecen las viñas, así como las condiciones climáticas y ambientales de la cosecha. Trabajan día a día para obtener vinos que, por encima de todo, sean la expresión de los racimos crecidos en sus viñas, preservando la singularidad.

 

La Capella 2015

La Capella es un vino tinto 70% syrah y 30% cabernet sauvignon con Denominación de Origen Penedès. Nace de una viña de syrah plantada en Can Bas hace 25 años, y de una parcela de cabernet que se extiende alrededor de la capilla de San Juan Salerm, una iglesia románica propiedad del dominio Can Bas, y que ha visto nacer casa, viñas y cultivos.

Es un vino de color cereza picota intenso con reflejos de oro, granada y una chispa azulada que le aporta la piel del syrah. En nariz, destacan aromas frutales con toques de vainilla, café, especias y cedro. Una vez en boca se aprecia el equilibro entre frescor y acidez, envuelto en una textura aterciopelada, que lo hacen idóneo para maridar con asado de pato y solomillo de buey.