MITOS Y TÓPICOS A LA HORA DE SERVIR EL VINO

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Que si el vino tinto a temperatura ambiente, que si el blanco tiene que estar congelado… El mundo del vino, también a la hora de servirlo, está lleno de tópicos y mitos que, de tanto oírlos, todos asumimos como ciertos.

Por ejemplo, uno de los más comunes: el vino tinto hay que servirlo a temperatura ambiente. ¿Os imagináis servir un buen reserva a la temperatura de las 15h de la tarde en agosto? Obviamente no. Y es que esta expresión tan común, a temperatura ambiente, se remonta a hace siglos, concretamente a los castillos franceses en los que, claro, la temperatura era mucho más fresca. Así que no, los tintos también hay que enfriarlos. En general, cuantos más años tiene el vino, mayor temperatura de servicio. Así, los vinos tintos jóvenes pueden servirse entre los 12 y los 14 grados, mientras que si vamos a disfrutar de un reserva, es preferible hacerlo entre 18 y 20 grados. Eso sí, nunca a más de 20 grados.

¿Y qué pasa con los blancos? Pues todo lo contrario: si vas a tomar un vino blanco parece que la única manera de hacerlo es que esté bien frío. Y tampoco sería del todo cierto. Comparando con los vinos tintos, sí que necesitan más frescor, pero al igual que con los tintos diferenciamos entre jóvenes y reservas, con los blancos podemos distinguir entre jóvenes y afrutados, que pueden servirse entre los 5 y 8 grados, y blancos con crianza, que los disfrutaremos mucho más a una temperatura algo superior, entorno a los 12 grados.

Y llegamos a los cavas y espumosos. Hay quien asegura que lo mejor es brindar con un cava después de haberlo pasado por el congelador. De nuevo, otro mito. El cava y el resto de espumosos se deben servir entre los 5 y los 8 grados, ya que si la temperatura es inferior perderán todos sus aromas y expresión.

En definitiva, lo más importante es mantener una temperatura de servicio óptima porque después, una vez en la mesa, el vino irá cogiendo temperatura. Las cubiteras son la mejor manera de remediarlo, incluso para los vinos tintos llegado el momento.

Y para aquellos que prefieran disfrutar del vino aún más frío, aquí os dejamos algunos consejos para enfriar el vino sin alterar su sabor. ¡Salud!