DIFERENCIAS ENTRE EL CAVA Y EL CHAMPAGNE

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De entrada, seguro que la mayoría nombraría el precio como la principal diferencia entre estos dos espumosos. Y es que el champagne ha sabido colocarse históricamente en un segmento de consumo más alto. Sin embargo, no hay que perder de vista que existen multitud de cavas que pueden competir perfectamente con los champanes franceses.

Pese a ser dos tipos de vino que poco tienen en común, lo cierto es que tienden a compararse bastante a menudo, posiblemente porque comparten método de elaboración, el conocido como método champanoise de fermentación en dos fases que descubrió Dom Perignon.

Pero, aparte de esto, poco más tienen en común. Los principales factores que los diferencian se pueden resumir en 4: el origen, el clima, las variedades de uva y las añadas.

El origen

La primera y más evidente diferencia es el origen. Mientras que solo puede llamarse Champagne a los espumosos producidos en la región de la Champaña francesa, la Denominación de Origen Cava no se circunscribe a una única región de España, si bien es cierto que la zona mayoritaria en la producción del cava es el Penedès catalán.

Estrechamente ligado al origen está el tipo de suelo en el que crecen las viñas. Así, mientras que los suelos de la Champaña son pobres en sustrato, los del cava (centrándonos en la zona del Penedès por ser la mayoritaria) son calcáreos y arcillosos.

El clima

La región de la Champaña es fría y muy lluviosa, y la época de insolación de la uva es muy reducida. Esta falta de sol y la mayor pluviometría no permiten que la uva alcance el grado de maduración suficiente para fermentar. Los mostos necesitarán ser enriquecidos con azúcares y el resultado final serán unos vinos más ácidos.

Por su parte, el cava tiene un clima mediterráneo más favorable para la maduración de la uva, que crece rica en azúcares y alcanzando un grado que puede ser algo más alto sin necesidad de añadir azúcares en la segunda fermentación. El resultado final son vinos más afrutados.

Variedades

El triunvirato de variedades con las que se elabora la mayor parte del cava está formado por el Xarel·lo, el Macabeo y la Parellada, todas ellas variedades blancas.

En la elaboración del champán las tres variedades estrella son la Chardonnay, la Pinot Noir y la Pinot Meunier. Las dos últimas son variedades tintas que aportan estructura a los espumosos y ayudan a reducir la acidez.

El resultado son champanes de crianza más larga, con mayor tanino, más elaborados y suaves, y con un color amarillo oscuro, frente a los cavas que suelen tener un color más claro, más neutro, y pocos matices de fermentación oxidativa.

Añada

Otra diferencia importante es que, mientras que los cavas suelen elaborarse con vinos de una única añada, en Francia es común la mezcla de distintas añadas para equilibrar los vinos y compensar las cosechas más flojas.

Cuando un champán se embotella como Millesimé lo que está indicando es que toda la uva procede de una misma cosecha y que, por tanto, fue una buena añada que ha merecido ser embotellada de manera individual.