GRUPO CAMINO DE CABRAS, LOS MEJORES PRODUCTOS CON GARANTÍA GALLEGA

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Los orígenes como bodegueros del Grupo Camino de Cabras se remontan al año 1929, cuando el bisabuelo de los actuales propietarios adquirió una pequeña bodega con viñedo en la extraordinaria zona de la Ribeira Sacra.

Hoy en día la empresa opera como un proyecto global, elaborando y comercializando los mejores productos de Galicia. Siempre producciones limitadas y selectas. Y es que excelencia y mejora continua son dos de los valores sobre los que se asienta la filosofía de este grupo. Filosofía que les permite afrontar continuamente nuevos retos, tanto en lo que respecta a la producción, con el lanzamiento de nuevos vinos, como a la investigación, con proyectos de selección clonal, mejora de cultivos o la aplicación de tratamientos biodinámicos.

Para la elaboración de sus vinos parten de uvas procedentes de viñedos propios y de aquellas escogidas en las mejores fincas de viticultores seleccionados por su equipo técnico enológico, con Felicísimo Pereira a la cabeza, prestigioso enólogo gallego con más de 20 años de experiencia en el sector vitivinícola.

Además de los rigurosos controles de seguimiento de las viñas para garantizar el momento óptimo de maduración de la uva, para la elaboración de los vinos disponen de la última tecnología, respetando siempre los procesos artesanales de tiempos pasados.

Los vinos del Grupo Camino de Cabras se caracterizan por sus aromas frutales, su frescor y su estructura en boca. Simbolizan los sentimientos más arraigados de la tierra de la que proceden, Galicia, y destacan por su singularidad y equilibrio.

El Grillo con Botas, Denominación de Origen Rias Baixas

Este vino 100% albariño, la principal variedad para la elaboración de los vinos del Grupo Camino de Cabras, nace de viñedos que se cultivan en el Valle del Salnés, en terrenos arenosos y graníticos que le aportan mineralidad y una potente estructura al vino.

De color amarillo pálido brillante, en nariz se muestra expresivo, con diversidad y complejidad aromáticas, y recuerdos a flores blancas y cítricos veraniegos, abriendo paso en boca a sabores de fruta de hueso madura como el albaricoque o el melocotón.

De final persistente y seductor, es un vino perfecto para acompañar tanto un pulpo a feira o un arroz de bogavante, como sushi o cualquier tipo de plato propio de la cocina asiática.