El mundo del vino está viviendo un proceso de transformación constante. El nuevo año viene a marcar y afianzar algunas tendencias que se han ido intuyendo el pasado año. Cambios profundos que van unidos a la tecnología, al cambio climático, a los hábitos de consumo, el contexto político…
Tendencia hacia una viticultura más resiliente
No es ninguna novedad que seguimos viviendo y experimentando un proceso de cambio climático que ya se palpa en los viñedos. Aunque ha habido zonas vinícolas que han tenido un respiro en cuanto a las reservas hidráulicas, no hay que dejar a un lado que la viticultura de precisión será la gran aliada para exprimir al máximo recursos naturales, como, por ejemplo, el agua.
Sensores, drones, estudios, variedades más resilientes y resistentes al estrés térmico… todos estos conceptos se están introduciendo en el mundo del vino con el objetivo de poder seguir disfrutando de este producto.
Nuevas regiones vitivinícolas están emergiendo
Zonas como Inglaterra, el Norte de Europa, áreas en altitud de Sudamérica o Canadá, hasta ahora marginales en cuanto a la producción de vino, están emergiendo y ganando terreno. Ello supone un surgimiento de nuevos matices, más diversidad de referencias y nuevos campos para explorar, más allá de los matices clásicos.
Detalles de cada botella
Las etiquetas inteligentes, que incluyen un código QR en ella, permiten ofrecer al consumidor más detalles sobre la botella de vino que tiene entre manos. De hecho, el consumidor tiene cada vez más inquietud por saber cosas como, por ejemplo: ¿cuál es el origen de la uva de la referencia en cuestión?, ¿Cuál ha sido el proceso de elaboración?, ¿Qué impacto ecológico tiene el vino?
Además, el QR supone un canal directo para atraer al consumidor a la bodega, que descubra más sobre ella y conectar con él emocionalmente.
Nuevas tendencias de consumo
Si algo ha quedado claro en 2025 es que las nuevas tendencias de consumo que se preveían han venido para quedarse. Los consumidores buscan cada vez más vinos con menor grado alcohólico o ligeros, pero sin renunciar al sabor. Asimismo, los momentos de consumo son de disfrute y para vivirlo, y eso hace que experiencias enoturisticas estén en alza.
Predicciones para este 2026
El vino no es solo una bebida, es una experiencia cultural, sensorial, con valores sostenibles y tecnológicamente puntera.
Los consumidores no quieren únicamente que el vino que tienen en la copa tenga buen sabor, sino que les ofrezca una historia completa y auténtica y que conecte con ellos. Crear una comunidad.
Solo así se puede ofrecer a los amantes del vino lo que buscan y responder a sus inquietudes.